El Dr. Carlos González escribió para www.savethechildren.org el siguiente artículo que nos hace reflexionar y evaluar una vez más la razón primordial de darle pecho a nuestros hijos. Los invito a leer y compartir lo que este médico pediatra y fiel promotor de la lactancia materna y la crianza con apego nos cuenta.

3/05/2011. La lactancia materna es fundamental en cualquier plan de salud materno-infantil. Disminuye el riesgo de diarrea, infecciones respiratorias, otitis, meningitis por Haemophilus y otras muchas infecciones, así como de diabetes, muerte súbita del lactante, obesidad y otros problemas de salud. En la madre, la lactancia se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, y a largo plazo con una disminución de las fracturas por osteoporosis; al retrasar la reaparición de la menstruación ayuda a ahorrar hierro y a evitar la anemia, y produce de forma natural un espaciamiento de los embarazos que mejora la salud y alivia la carga de trabajo de la madre al tiempo que facilita la supervivencia de sus hijos. UNICEF calcula que, en estos momentos, la lactancia está salvando cada año seis millones de vidas, y que podría salvar al menos un millón más si se generalizase la lactancia materna hasta al menos los dos años (complementada con otros alimentos a partir de los seis meses).

Sin embargo, las mujeres han dado el pecho durante millones de años sin conocer todas estas “ventajas”. Y ha sido precisamente en el siglo en que se han descubierto dichas ventajas, y en los países donde se han descubierto, donde la lactancia artificial se ha extendido hasta relegar, hace unas décadas, a la lactancia materna a un situación casi anecdótica de la que por fortuna ya se está recuperando.

Debemos huir de la postura reduccionista que ve la lactancia como una herramienta de salud, como “el mejor alimento y la medicina ideal”, postura que a veces conduce a promover la lactancia como un deber (peor aún: un “sagrado deber”) de la madre. La lactancia materna es algo mucho más importante, mucho más profundo y mucho más poderoso que un alimento o una medicina.

Los argumentos médicos son los únicos, por ejemplo, en el caso de las vacunas. Las usamos única y exclusivamente porque protegen contra las enfermedades; ése es el motivo por el que las recomiendan los profesionales, las distribuyen los gobiernos y las administran los padres. Nadie usaría una vacuna si no creyese que protege contra una enfermedad.
Pero la lactancia materna es mucho más. Es lo que madre e hijo están instintivamente preparados para hacer. Basta con dejar al recién nacido sobre el cuerpo de su madre, en contacto piel con piel, durante un par de horas, y casi todos se arrastran espontáneamente hacia el pecho y se ponen a mamar. La lactancia es una demostración física de afecto, como los besos o las caricias; es contacto contra la soledad, consuelo ante la pena, un momento de calma en la vorágine del día. Es el orgullo de sentirse única, irreemplazable, plena, triunfante sobre los obstáculos, adorada por tu hijo. Dar el pecho no es uno de los sacrificios que hacemos para prolongar la vida, sino uno de los motivos por los que queremos vivir. No es un medio para lograr un objetivo, sino un fin en sí mismo.

Hemos de reconocer que los argumentos que mueven a un médico o a un planificador sanitario a recomendar la lactancia no son los mismos que mueven a una madre a dar el pecho. La mayoría de las madres que amamantan lo hacen sin haber recibido ningún consejo de su médico. O incluso, tristemente, en contra de los consejos de su médico. Las rutinas hospitalarias obsoletas, la separación después del parto, el uso innecesario de suplementos, los absurdos horarios que limitaban la frecuencia y duración de las tomas, la obsesión de que todos los niños engorden por encima de la media (una imposibilidad matemática) y la falta de preparación de muchos profesionales para ayudar a solventar las dificultades de la lactancia (grietas, infecciones, escaso aumento de peso…) han hecho que muchas madres se pierdan esta importante etapa de sus vidas. Errores que han tenido consecuencias aún más graves al trasladarse las prácticas occidentales a los países en desarrollo.

La recuperación de la lactancia materna no pasa por convencer a las madres de sus ventajas, sino por cambiar las prácticas hospitalarias (www.ihan.es), mejorar la formación de los profesionales, ofrecer información práctica, fomentar los grupos de ayuda mutua (www.fedalma.org), impedir la publicidad engañosa de la industria y alargar el permiso de maternidad y otros derechos de la mujer que trabaja fuera de casa.

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abrazando al bebéEl cargador de bebé "Abrázame" es una excelente forma de llevar al niño en brazos de una manera más cómoda y prolongada.

En variados colores y fácil de ajustar, el cargador de bebé "Abrázame" te permite llevar a tu bebé a todas partes sin necesidad de cargar con el coche. El cargador de tela da un excelente apoyo en espalda y cintura y es ideal para dar paseos por el parque o el centro comercial.

A los bebés y niños pequeños les encanta estar cargados en extrecho contacto con el cuerpo de su madre o padre. Los mantiene tranquilos, lloran menos y son bebés muy felices. Es ideal si hay otros hermanitos, asi las manos están libres para cuidar o hacer otras actividades con los más grandecitos.

El cargardor de bebé " Abrázame" puede utilizarse con el niño descansando sobre el pecho de su madre o para los más grandecitos viendo al frente para no perderse ni un momento de las emociones de la vida.

En Lactanza tenemos cargadores de bebé "Abrazame" en lindos colores por un precio de 23.000 colones. Para más información contáctanos al 22 91 49 04 o al 88 54 6048.

Gracias a las preciosas modelos por la foto.
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Ser mamá, por Isabel Allende

SER MAMÁ Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en Madre.

La naturaleza la ha dotado a mansalva del 'instinto maternal' con la finalidad de preservar la especie.

Si no fuera por eso, lo que ella harìa al ver a esa criatura minuscula y llorona sería arrojarla.

Pero gracias al 'instinto maternal' la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21años.

Ser Madre es considerar que es mucho mas noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada.

Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, y que tomen leche.

Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias, sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada… Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar.

Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas. Es llorar cuando ve a los hijos contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo.

Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que 'son cosas de la edad' cuando la mandan a volar.

Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida. El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho.

Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola…Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces..

Isabel Allende

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Mi familiaQuiero contar mi testimonio de lactancia materna y como cambió mi forma de pensar en la maternidad y crianza con mi primer y segundo hijo, y sobre todo la realización personal que tengo en mi vida en este momento.

Hace 4 años tuve a mi primer hijo (Alejandro), hice el curso de preparación al parto, falte a la clase de lactancia materna porque había un partido de futbol que mi esposo y yo queríamos ver y pensé “ya se lo que tengo que saber del parto, que es lo mas difícil, la lactancia es nada mas poner al bebé a mamar y listo”, cuando Ale nació por cesárea (después de 12 horas de labor sin dilatar y mucho nerviosismo) lo llevaron lejos de mi y cuando ya yo estaba bien, mas o menos 1 hora después,  me lo trajeron, lo cargue y al rato empezó a buscar teta y lo puse a mamar, fue la cosa mas difícil que tuve que hacer en mi vida, el bebé se revolcaba, lloraba, no cogía la teta, tenía 3 enfermeras encima de mí agarrándome las tetas y pegando a Ale, a brincos y saltos mamó, al día siguiente ya en mi casa, solos mi esposo y yo la cosa se puso más difícil y Ale lloraba y lloraba y yo lloraba con él, me dolía la espalda, los pezones rotos y sobre todo y tenía una terrible sensación de derrota, a brincos y saltos seguí dándole pecho, a la semana cuando lo lleve al tamizaje había perdido 600 gramos y el pediatra me dijo que teníamos que poner atención a la lactancia, que algo no estábamos haciendo bien y que se lo llevara en 3 días, así fue y había perdido 100 gramos más, y yo más derrotada me sentí, empecé a sacarme leche y dársela en beberito y como así si se la tomaba seguí haciendo eso, yo estaba agotada ya que el tiempo que Ale dormía yo lo dedicaba a sacarme leche y cuando estaba despierto a dársela, por lo que yo prácticamente no dormía, seguía ofreciéndole pecho y a veces lo agarraba si no era así le daba el beberito, para no hacer largo el cuento la situación me consumió y al mes de nacido Ale pesaba 100 gramos menos de lo que había pesado al nacer, y le empecé a dar fórmula, me dejé vencer. En eso momento hubo mucha gente cerca de mí pero me faltó buscar a la gente adecuada, no porque la que estuvo cerca tuviera mala intención ni mucho menos, si no que debí buscar profesionales que me ayudaran como un pediatra pro lactancia, un asesor en lactancia, la liga de la leche o algo.

Cuatro años después en enero de este año nace Mónica, mi segundo angelito, desde que me di cuenta que estaba embarazada me mentalicé positivamente y con muy buena vibra de que esta vez si se iba a poder, me asesoré, fui a su charla de lactancia en previda, leí cuanto artículo pro- lactancia y pro- humanización del parto me encontré, cuando encontraba algo que pudiera crear alguna negatividad al respecto lo alejaba de nosotros, leí  muchos libros y me acerqué a mujeres que habían tenido muy buenas experiencias en lactancia materna y escuché sus palabras (sabias palabras). Cuando Mónica nació por cesárea, le pedí al médico que no me sedara, ya que apenas me cosieran quería tener a Mónica conmigo con la intención de darle teta de una vez y así fue, Mónica nació a las 9:00 am y a las 9:30 am estaba mamando, se pegó de la teta y hoy 3 meses después sigue ahí pegada, nació con 4120 gramos de peso y 52 cm de talla y hoy pesa 7400 gramos y mide 66 cm, solo tomando leche de mamá, puedo decir que la lactancia es la más maravilloso del mundo, si se puede, las mamás somos seres maravillosos capaces de que con nuestro ”oro líquido” hacer crecer y estar saludables a nuestros hijos. 

Hay que rodearse de gente positiva que te ayude con el proceso de la lactancia, es cierto no es fácil, pero es una de las cosas más maravillosas del mundo.

Un abrazo,

Marcela Padilla    

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Alergias alimentariasNació Ramiro, un bebé sano de 3 kilos y medio. Su madre se encontraba en sala de recuperación después de una cesárea y mientras tanto, Ramiro recibió 1 onza de fórmula infantil mientras la esperaba.  La mamá de Ramiro decidió utilizar la fórmula que le dieron a su bebé en la estancia hospitalaria varias veces al día,  en combinación con la lactancia materna.

 Escuchar algo como lo anterior es lo más normal para la mayoría de las personas, sin embargo, nadie se imaginó lo que para Ramiro la proteína de la leche de vaca contenida en esa fórmula significaría en su salud.

 Cientos de niños y niñas al igual que Ramiro reciben fórmula infantil en sus primeros meses de vida por diversas razones y la gran mayoría han probado algún producto lácteo antes de cumplir su primer año.

 El cuerpo de Ramiro no sabía que las proteínas de la leche de vaca eran parte de su alimento. De día y de noche, el sistema digestivo de Ramiro estaba expuesto a “eso” que su sistema inmunológico identificó como un ente extraño al que tenía que combatir. La reacción de defensa fue exagerada,  provocando una alergia alimentaria. Ramiro sufrió de problemas de piel, afecciones respiratorias recurrentes y asma.

 La gama de síntomas que se generan por una alergia alimentaria es muy amplia.  Se pueden presentar problemas digestivos como cólicos, estreñimiento o colitis, dermatológicos como urticaria, dermatitis atópica o eczema y respiratorios como rinitis o tos crónica entre otras. En algunos casos la reacción es inmediata y aguda y en otros casos como el de Ramiro pueden pasar varios meses hasta que se reconoce la causa de sus problemas de salud. Algunas veces los síntomas son parecidos a los de la gripe, se tratan como tal y el niño que siempre tiene mocos y tos podría tener una alergia alimentaria que no se diagnostica hasta varios años después.

 Por su naturaleza y por excelencia, la leche materna es el mejor alimento para los niños. Su composición es perfecta y el tamaño de sus proteínas ideales para que el sistema inmunológico del niño no reaccione. Es el único alimento que deberían recibir todos los bebés desde el primer momento y el que los protegerá de padecer alergias alimentarias. La leche materna funciona como un escudo protector, entre más tiempo mame un bebé y no tenga contacto con la proteína de la leche de vaca, menor la posibilidad de desarrollar una alergia alimentaria. Hoy en día se sabe que alrededor del 60% de los niños que sufren de alergia a la leche de vaca también reaccionan de manera desfavorable a la leche de soya.

 Entre el 1-3% de los niños desarrollarán una alergia a la leche de vaca,  pero las estadísticas muestran que este problema va en aumento, razón por la cual se debe evitar al máximo el uso de fórmulas infantiles y  más aún en bebés con fuerte predisposición genética (padres o hermanos muy  alérgicos). Estos bebés no deberían recibir productos lácteos durante sus primeros 12 meses de vida y  la introducción deberá ser de forma paulatina y moderada.

Cuando un bebé amamantado tiene síntomas de alergia, lo indicado como primer paso es eliminar todos los productos lácteos de la dieta de la madre y no suspender la lactancia materna.

El personal de salud debería dar a la madre todas las herramientas necesarias en cuanto a educación, motivación y apoyo para que la mujer logre una lactancia exitosa desde el nacimiento de su bebé hasta el destete definitivo idealmente después de los dos años.

Antes de darle un “chuponcito” de fórmula a su bebé, deténgase y analice si es indispensable. Consulte con su médico sobre las implicaciones que puede tener el uso de fórmulas a base de leche de vaca o soya en la salud de su hijo.  La fórmula  sólo se debe utilizar cuando exista una indicación bien fundamentada en donde la salud del niño se encuentre en riesgo pues no puede ser amamantado.

Con empeño y educación, muchos bebés se ahorrarían visitas frecuentes al médico, exámenes exhaustivos y consecuencias que pueden acompañarlos el resto de sus vidas.

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Dedico este video a Cármen, que ha luchado firmemente para amamantar a su bebé a libre demanda y de manera exclusiva a pesar de todos los obstáculos que se han presentado.  Con tres meses, hoy su bebé recibe sólo leche materna, después de un largo camino para eliminar los chupones, pezoneras,  leche artificial y la idea de los horarios rígidos recomendados por su pediatra.

Sos una campeona!!

El Dr. Carlos González, pediatra español nos explica de forma muy natural, lo que la libre demanda significa. Que lo disfruten.

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Alicia nos cuenta su testimonio de éxito, relacionado a la lactancia materna de su hijo Ciro.
Con sus propias palabras nos dice que si uno quiere, se puede!!. Que lo disfruten.

Ciro nacio el 21 de octubre producto de una cesaria de emergencia por inconpatibilidad RH al las 30 semanas de gestación.

Ciro pesó 1680 gramos y midió 39cm.

Como su  tipo de sangre es tan diferente al mio, su cuerpecito se estaba viendo afectado, tanto que al nacer su organismo estaba tan inmaduro que necesitó respirador y tres transfuciones sanguíneas y de muchos procedimientos médicos más para mantenerse con vida.

Desde que estaba en mi pancita siempre quise darle pecho, asi que el mismo día de su nacimiento me empecé a extraer la leche, pero como no me salia nada y no tenía a mi bebe que me estimulara tenía muchas dudas y mucho miedo de que no me bajara la leche. 

Con apoyo y consejería en lactancia materna seguí con la extracion muy disciplinadamente.  Recuerdo que las primeras gotas de calostro comenzaron a salir y ya para el día de mi salida del hopital, tenía al menos unas pocas gotitas, me segui sacando dia y noche, cada tres horas.  Ponía mi despertador en las noches y en el día me la sacaba en el hospital.  Poco a poco extraía mas leche que  guardaba en bolsitas.

Cuando mi bebé cumplió  un mes empezó a comer  con una sonda directa a la pancita.  Inicialmente eran gotitas, pero poco a poco le iban aumentando. El 28 de Noviembre pude por fin darle pecho!!. Lo hacía sólo en el día y en las horas de visita, hasta que gracias a Dios el 10 de diciembre le dieron la salida y ahora disfruta de su lechita día y noche. Ha aumentado montones de peso que también le ayuda a sus pulmoncitos, para que cuando sea el momento correcto le logren quitar el oxígeno, que aunque es mínimo todavia lo necesita.

Para mi es muy importante poder amamantar a mi bebé, no hay sensación más linda y para él y su bienestar es la mejor comida que pueda tener. Espero que mi testimonio sirva para que otras mamas que pasan por alguna situación similar sepan que si quieren lo pueden lograr!!!!!

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Los niños en Suecia dicen Fampun cuando quieren que los levanten y los lleven en brazos pero como decir Fampun es complicado, dicen Zampun. Y es por eso, que este precioso y práctico cargador de bebés elaborado por unas suecas que viven en Costa Rica se llama tan vacilón!!!

cargador de bebéEn preciosos colores y tela de excelente calidad, el Zampun ofrece descanso a los brazos y espalda de mamá y papá.

Puedes usarlo desde el nacimiento hasta que el bebé tiene 3 o más añitos.

Para más información comunícate a Lactanza 22 91 49 04 o 8854 60 48.

 

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Comprar en lugar de vincularse. Laura Gutman

Quiero compartir con ustedes este mensaje de la psicóloga argentina Laura Gutman. Nos hace reflexionar de lo que es verdaderamente importante cuando pasamos tiempo con nuestros pequeños. Aprovechen estos días fríos para acurrucarse con sus chiquillos y disfruten de los mágicos momentos que nos acercan a ellos. Espero lo disfruten!!

 Tiempo con nuestros hijos

 

No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos, salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar  sobre cómo los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la dificultad que supone la relación con el niño, es decir la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.

 

Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana, cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados.  El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades de contacto a través de objetos, y muchas veces a través de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos que en la medida en que esté hechizado por la televisión, tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía, en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.

 

Los niños aprenden que es más fácil obtener un objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia la incorporación de sustancias que “llenan” al instante. Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.

 

A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.

 

Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.

 

Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades, corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto nuestro sutil compás biológico.

 

¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos. No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.

 

Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan, que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo nuestro corazón.

 

Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros, los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.

 

 

Laura Gutman

 

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Empujando la carreta

Sónia ChavesEl 29 de octubre del 2010 tuve el honor de estar presente en el homenaje de despedida con que se sorprendió a la Dra. Sonia Cháves Quirós, pediatra palmareña y guerrera en favor de la lactancia materna en Costa Rica. 

Con una increíble carrera de más de 30 años impulsando, protegiendo, creando leyes, publicando libros, dando charlas y cursos sobre lactancia materna, se despide del Ministerio de Salud y de la Comisión Nacional de Lactancia Materna.

La Dra. Cháves tiene una historia de "teta" muy particular. Ella decidió amamantar a su bebé adoptado y lo logró. Ese bebé que ya tiene 26 años, fue lo que hizo que  incursionara en esta área  con más ahínco y convicción.

Cuando  se despidió,  agradeció a compañeros de trabajo y amigos, recalcando que ha "empujado esa carreta" con la fuerza de todos y gracias a ésto alcanzó grandes logros.

La Lic. Maritza Castro de APROLAMA ofreció un pequeño discurso que decía así:

" Para los miembros de la Comisión Nacional de Lactancia y la Asociación de Promoción de la Lactancia Materna es un honor participar en este acto de reconocimiento a la labor realizada por la Dra. Sonia Cháves Quirós.

Durante muchos años hemos tenido la oportunidad de compartir espacios de trabajo y tiempo personal con ella y siempre nos brindó ayuda, cariño y apoyo.

De firmes convicciones ha luchado siempre por sus ideales, dándonos ejemplo de honestidad, compromiso, dedicación y compañerismo.

La Doctora Cháves ha cumplido a cabalidad lo escrito por Gabriela Mistral:

Muchas de las cosas que nosotros

necesitamos pueden esperar.

Los niños no pueden.

A él nosotros no le podemos contestar "mañana"

su nombre es "HOY".

Que Dios la bendiga, la acompañe y le permita seguir cosechando buenos frutos"

Salió muy regalada y llena de flores, que le fueron entregadas en fila por muchas personas representando todos los niños, mujeres, abuelas e hijas que se han beneficiado de todo su trabajo.

Lloramos, moqueamos pero prometió que de APROLAMA (Asociación de Promoción de la Lactancia Materna y modelos de la segunda foto) no se va, así que tenemos Dra pa' rato.

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